Puede que estas frases te resulten familiares:
“Es un niño listo, pero parece estancado”, “no se esfuerza lo suficiente”, “solo trabaja en lo que le interesa”, “no vemos otra salida que la repetición de curso”.
Cuando el rendimiento escolar de un alumno no es el esperado, siempre existe una o varias causas detrás. Sin embargo, con frecuencia tendemos a atribuirlo únicamente al nivel de esfuerzo. Y aunque el esfuerzo es imprescindible, conviene detenernos a reflexionar.
Pensemos en nuestra propia experiencia como adultos: ¿cuántas veces hemos invertido grandes esfuerzos en algo que no ha funcionado y hemos sentido ganas de rendirnos? Si esto nos ocurre siendo adultos, ¿es extraño que un niño o adolescente, sin la madurez emocional necesaria, se bloquee ante una situación que no entiende ni controla?
¿Por qué algunos niños no rinden bien en el colegio?
Cuando un niño no aprende al ritmo esperado, no suele ser por falta de capacidad, sino porque algo en su proceso de aprendizaje está interfiriendo.
Las conclusiones de una evaluación psicopedagógica tienen un objetivo muy claro:
– Responder a la pregunta ¿por qué un alumno o alumna no aprende correctamente?
Desde la psicología educativa, buscamos identificar las causas que están bloqueando el aprendizaje para poder ofrecer soluciones ajustadas a cada caso, siempre desde un enfoque profesional, objetivo y científico.
¿Qué es una evaluación psicopedagógica y para qué sirve?
Una evaluación psicopedagógica es un estudio profundo de la realidad del alumno, que permite conocer cómo aprende, qué dificultades presenta y cuáles son sus fortalezas.
No se trata de poner etiquetas, sino de comprender qué necesita ese niño o adolescente para avanzar y recuperar la confianza en sí mismo y en su aprendizaje.
¿Qué información se tiene en cuenta durante la evaluación psicopedagógica?
Una evaluación psicopedagógica rigurosa funciona como un puzzle, en el que se integran datos procedentes de tres fuentes fundamentales:
- La familia, principalmente los padres
- La escuela, especialmente el tutor o tutora
- El propio niño o adolescente
El análisis conjunto de esta información permite detectar las necesidades educativas reales del alumno y diseñar una intervención psicopedagógica bien planificada.
¿Qué dificultades puede detectar una evaluación psicopedagógica?
Quizá no lo sabías, pero uno de cada diez niños presenta dificultades específicas para aprender a leer, y esto no guarda relación con su nivel de inteligencia.
Muchos alumnos tienen dificultades, por ejemplo, para:
- Mantener la atención
- Comprender el lenguaje oral
- Razonar con elementos numéricos
- Automatizar la lectoescritura
Términos como dislexia, discalculia o déficit de atención hacen referencia a dificultades de aprendizaje que interfieren directamente en el rendimiento escolar y que, en algunos casos, tienen una base genética.
No es raro que algunos padres y madres que leen estas líneas reconozcan en sus hijos experiencias que ellos mismos vivieron en su infancia. Piénsalo.
¿Por qué no todo es falta de esfuerzo?
Antes de culpar a un alumno de sus bajos resultados académicos por una supuesta falta de esfuerzo, es imprescindible comprender qué factores están influyendo en su aprendizaje. Y créeme, existen muchas posibilidades.
Permíteme una metáfora: imagina tener que correr cada día una carrera estando lesionado. Imagina cómo esta situación, repetida día tras día, puede afectar al estado emocional de una persona que todavía no es madura para entender lo que le ocurre y cuya única explicación es: “debo ser tonto”.
Si un niño se encuentra en esta situación, buscará una causa. Podemos ayudarle a comprender la realidad, aquella que le permite avanzar, o dejar que interiorice la idea de que nunca lo conseguirá porque es menos que los demás.
¿Qué aporta una evaluación psicopedagógica a la familia y al colegio?
La solución pasa por realizar estudios psicopedagógicos fiables, cuyas conclusiones se recogen en un informe psicopedagógico amplio, detallado y comprensible.
Este informe sirve como:
- Guía para el colegio, facilitando la adopción de medidas educativas adecuadas
- Apoyo para las familias, orientándolas en una intervención reeducativa que ayude a compensar las dificultades detectadas
Es, en definitiva, una hoja de ruta para acompañar al niño en su proceso de aprendizaje.
¿Por qué es importante realizar una evaluación psicopedagógica a tiempo?
La base y el sentido último de la evaluación psicopedagógica radican en la plasticidad cerebral, es decir, en la enorme capacidad del cerebro infantil para reorganizar y modificar sus conexiones neuronales a través del aprendizaje y la reeducación de determinadas funciones.
Cuanto antes se actúe, mayores serán las posibilidades de éxito.
La evaluación psicopedagógica es el primer paso para que la educación escolar de tu hijo sea una experiencia positiva y adaptada a sus necesidades reales.
¿Crees que tu hijo puede necesitar una evaluación psicopedagógica?
Si tienes dudas sobre su aprendizaje, rendimiento escolar o bienestar emocional, una evaluación psicopedagógica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y cómo acompañarle.
Contacta conmigo, estaré encantado de orientarte.
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